Durante los últimos años, el ayuno intermitente ha pasado de ser una práctica asociada principalmente con determinadas tradiciones culturales y religiosas a convertirse en uno de los temas más discutidos dentro del mundo del bienestar, la nutrición y la salud metabólica.
Una de las voces que más ha contribuido a popularizar esta conversación es el Dr. Pradip Jamnadas, cardiólogo intervencionista que ejerce en Florida desde 1990 y fundador y director médico de Cardiovascular Interventions. Su formación incluye estudios médicos en la University of London, residencia en medicina interna en la University of Maryland y formación especializada en cardiología en Yale, además de una fellowship en cardiología intervencionista. También participa en la formación de estudiantes y residentes de medicina y desarrolla actividades de educación sanitaria para el público.
Su relevancia pública no se limita a la práctica clínica. Jamnadas ha dedicado una parte importante de su trabajo a explicar conceptos de prevención cardiovascular, nutrición y estilo de vida al público general, convirtiéndose en una figura con una considerable audiencia digital. Su conferencia Fasting for Survival es precisamente uno de los ejemplos más conocidos de esta faceta educativa.
En esta lección, Jamnadas plantea una pregunta sencilla pero provocadora: ¿Qué ocurre dentro de nuestro organismo cuando dejamos de comer durante un periodo determinado?
Su respuesta conecta metabolismo, insulina, grasa corporal, cetosis, autofagia, hormonas y evolución humana.
¿Por qué habla un cardiólogo sobre ayuno? Jamnadas comienza reconociendo que el tema puede resultar poco convencional incluso para un médico. Su interés por el ayuno surge de una pregunta fundamental: si el organismo humano ha evolucionado atravesando periodos en los que no siempre había alimentos disponibles, ¿podrían existir mecanismos biológicos diseñados para funcionar durante esos periodos?
La conferencia intenta responder precisamente a esa pregunta desde la bioquímica. Su argumento central es que el cuerpo no permanece metabólicamente igual cuando comemos constantemente que cuando pasamos varias horas sin ingerir alimentos.
El organismo cambia de modo. Y entender ese cambio es fundamental para comprender qué ocurre durante el ayuno.
1. El papel de la insulina: una de las ideas centrales: cuando comemos, especialmente cuando ingerimos determinados carbohidratos, el organismo libera insulina para ayudar a gestionar los nutrientes disponibles.
Jamnadas sostiene que una exposición constantemente elevada a la insulina puede dificultar el acceso a las reservas de grasa del organismo y favorecer problemas metabólicos.
Por eso, en su planteamiento, reducir los periodos en los que estamos comiendo puede permitir que los niveles de insulina desciendan y que el organismo recurra progresivamente a otras fuentes de energía.
La investigación moderna sí respalda que el ayuno intermitente puede producir mejoras en determinados marcadores metabólicos y ayudar a algunas personas a perder peso. Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que el ayuno sea universalmente superior a otras estrategias nutricionales.
2. Cuando el organismo cambia de combustible: Una de las transiciones más interesantes que describe Jamnadas es el paso de utilizar principalmente la energía procedente de los alimentos a recurrir progresivamente a las reservas almacenadas.
Al reducirse la disponibilidad inmediata de glucosa, el organismo puede aumentar la utilización de grasa y producir cetonas, que pueden servir como combustible para diferentes tejidos, incluido el cerebro.
Esta transición metabólica es una de las razones por las que el ayuno ha despertado tanto interés. Pero es importante entender que no existe un interruptor que se encienda exactamente a una determinada hora para todas las personas.
El momento y la magnitud de estos cambios dependen de factores como la alimentación previa, actividad física, composición corporal y duración del ayuno.
3. Ayunar no significa simplemente “pasar hambre”: Aquí aparece una de las ideas más interesantes de la conferencia. Jamnadas cuestiona la percepción de que, cuando dejamos de comer, el organismo simplemente entra en un estado de debilidad.
Según explica, durante determinadas fases del ayuno se producen adaptaciones hormonales y metabólicas que pueden aumentar el estado de alerta y favorecer la movilización de energía.
En la conferencia relaciona este fenómeno con nuestra historia evolutiva: desde una perspectiva biológica, nuestros antepasados no tenían acceso permanente a comida. Había momentos para comer y momentos en los que había que buscar alimento. El argumento de Jamnadas es que parte de esa capacidad metabólica continúa formando parte de nuestra fisiología.
4. El cerebro también participa en la adaptación: El ayuno no afecta exclusivamente al tejido adiposo. Jamnadas habla también de mecanismos relacionados con el cerebro y menciona el BDNF (brain-derived neurotrophic factor), una proteína relacionada con procesos de plasticidad neuronal y supervivencia de las células nerviosas.
La conferencia presenta el ayuno como una situación que puede generar señales destinadas a favorecer adaptación y aprendizaje. Aquí conviene diferenciar entre una hipótesis fisiológica interesante y una conclusión clínica definitiva.
La investigación sobre metabolismo, ayuno y cerebro continúa evolucionando y no significa que ayunar vaya a convertir automáticamente una rutina alimentaria en una herramienta para mejorar la memoria o el rendimiento cognitivo.
5. La hormona de crecimiento: una de las afirmaciones más llamativas. Según los datos que presenta, periodos prolongados de ayuno pueden producir incrementos muy importantes en los niveles de esta hormona. En la conferencia menciona cifras especialmente elevadas después de aproximadamente dos días de ayuno.
La hormona de crecimiento participa en diferentes procesos fisiológicos, incluidos crecimiento, composición corporal y metabolismo. Jamnadas utiliza este mecanismo para explicar por qué el organismo puede conservar determinados tejidos y modificar la forma en que utiliza energía durante un periodo sin alimentos.
Pero aquí es importante evitar una interpretación simplista: un aumento temporal de una hormona no equivale automáticamente a una mejora general de la salud. La fisiología humana es mucho más compleja que la elevación de un único marcador.
6. La autofagia: el concepto que convirtió el ayuno en un fenómeno de longevidad. Probablemente uno de los términos más conocidos de toda la conferencia es autofagia. La palabra procede del griego y significa literalmente “comerse a uno mismo”.
Pero el concepto real es mucho más interesante. La autofagia es un proceso mediante el cual las células degradan y reciclan determinados componentes celulares. En términos sencillos, puede entenderse como uno de los sistemas de mantenimiento y reciclaje de la célula.
La conferencia sitúa el comienzo de este proceso aproximadamente después de determinadas horas de ayuno y habla de un máximo alrededor de varios días. Sin embargo, no debe interpretarse que exista una hora universal —por ejemplo, exactamente 18 o 24 horas— en la que la autofagia “se enciende” de forma idéntica en todas las personas.
7. Reciclaje celular y regeneración: Su explicación es que, durante periodos de disponibilidad reducida de nutrientes, algunas estructuras celulares pueden ser degradadas y recicladas. Cuando posteriormente volvemos a comer, el organismo dispone nuevamente de nutrientes para reconstruir y mantener sus estructuras.
Es una forma atractiva de entender el concepto de mantenimiento celular. Sin embargo, algunas de las afirmaciones más contundentes de la conferencia —por ejemplo, equiparar determinados periodos de ayuno con una especie de “trasplante de células madre”— deben entenderse como parte de la interpretación que hace el propio Jamnadas y no como una recomendación clínica establecida.
8. La idea de comer menos veces: Jamnadas cuestiona una de las costumbres alimentarias modernas más extendidas: comer constantemente durante todo el día. Su planteamiento es que esta disponibilidad permanente de alimentos puede reducir el tiempo que el organismo pasa en un estado de baja disponibilidad energética. De ahí surge su interés por estrategias de alimentación restringida en el tiempo.
9. Ayuno intermitente frente a ayunos prolongados: Esta distinción es fundamental. No es lo mismo dejar de comer durante unas horas que realizar un ayuno de varios días.
En la parte práctica de la conferencia, Jamnadas habla de diferentes posibilidades: desde restringir diariamente la ventana de alimentación hasta realizar ocasionalmente periodos más prolongados. También menciona ejemplos de ayunos de 24, 36 horas y varios días.
Para el lector general, la lección más prudente no es asumir que más ayuno equivale a más beneficios. De hecho, la evidencia clínica sobre alimentación restringida en el tiempo indica que puede ser una herramienta útil para algunas personas, pero no ha demostrado ser necesariamente superior a una restricción calórica convencional. En un ensayo aleatorizado publicado en The New England Journal of Medicine, la restricción temporal de la alimentación y la restricción calórica convencional produjeron pérdidas de peso comparables después de 12 meses.
La conclusión práctica es mucho más interesante: la mejor estrategia es aquella que una persona puede mantener de forma segura y sostenible.
10. ¿Qué pasa con el hambre? Jamnadas dedica parte de la conferencia a explicar que el hambre no necesariamente permanece constante durante todo el ayuno. Describe cómo algunos pacientes encuentran los primeros días especialmente difíciles y cómo la sensación puede cambiar posteriormente.
Esto tiene sentido desde una perspectiva conductual: el hambre no depende únicamente de cuántas calorías llevamos sin consumir. También intervienen horarios habituales, señales ambientales, hormonas y hábitos.
Por eso, cuando alguien está acostumbrado a comer todos los días a las 4:00 p. m., puede experimentar hambre simplemente porque su cuerpo y su cerebro esperan comida a esa hora.
11. El azúcar y la alimentación moderna: Otro de los grandes temas de Jamnadas es el consumo habitual de azúcar y alimentos altamente procesados.
Su argumento es que muchos patrones alimentarios contemporáneos exponen al organismo a una disponibilidad de energía mucho más constante que la que existía durante gran parte de nuestra historia evolutiva.
En la conferencia relaciona el exceso de azúcar con alteraciones metabólicas e inflamación y sostiene que una alimentación basada en productos ultraprocesados puede dificultar el control metabólico.
Aquí existe un punto de encuentro importante con las recomendaciones actuales de prevención metabólica: la calidad general de la alimentación sigue siendo fundamental. El ayuno no convierte automáticamente una dieta de mala calidad en una dieta saludable.
Una ventana de alimentación puede ser una herramienta. Pero lo que ocurre dentro de esa ventana también importa.
12. ¿Y qué ocurre con las proteínas? Este es uno de los puntos más controvertidos de la conferencia.
Jamnadas cuestiona la tendencia moderna a consumir grandes cantidades de proteína y suplementos proteicos. Relaciona una ingesta elevada con vías metabólicas como IGF-1 y mTOR y argumenta que determinadas señales nutricionales pueden reducir mecanismos relacionados con la autofagia. Sin embargo, esta parte debe interpretarse con especial cuidado.
La proteína no es un enemigo. Es un nutriente esencial para mantener masa muscular, tejidos, enzimas, hormonas y muchas otras funciones fisiológicas. La cuestión real es cuánto necesita cada persona y cuál es el contexto de su alimentación, edad, actividad física y estado de salud.
13. El gran mensaje: comer también es una señal biológica. Quizás una de las ideas más profundas de la conferencia sea que la alimentación no solamente proporciona calorías. También proporciona señales.
Cada vez que comemos, el organismo recibe información sobre disponibilidad energética y nutrientes. Esto afecta diferentes rutas metabólicas. Y cuando dejamos de comer durante un periodo suficiente, esas señales cambian. Desde esta perspectiva, el ayuno no es simplemente “no comer”. Es un cambio temporal en el entorno metabólico del organismo.
¿Puede el ayuno ser parte de una rutina de bienestar masculino? Para algunos hombres, sí puede ser una herramienta que encaje dentro de un estilo de vida saludable. La evidencia disponible sugiere que la alimentación restringida en el tiempo puede ayudar a determinadas personas a reducir la ingesta energética y mejorar algunos marcadores metabólicos, especialmente en contextos de sobrepeso u obesidad. Pero sus beneficios no parecen ser mágicamente diferentes de otras formas de restricción calórica.
Por eso, una estrategia de bienestar masculino no debería construirse alrededor del ayuno exclusivamente. Tiene más sentido pensar en un sistema; alimentación basada principalmente en alimentos nutritivos, actividad física regular, entrenamiento de fuerza para preservar masa muscular, sueño suficiente, gestión del estrés, entre otros.
El objetivo no debería ser comer lo menos posible. El objetivo es desarrollar una relación más consciente con la comida y con las señales de nuestro propio organismo. El verdadero autocuidado es integral.